Reinventando el cine de espías
En el año 2002 un por entonces poco conocido director llamado Doug Liman filmó una película de espías que consiguió que mucha gente recuperar la ilusión por este género, era El caso Bourne. Resultaba un film fresco, nuevo y que lejos de ser una obra maestra si sirvió para revitalizar un género bastante denostado. A esto también ha ayudado en gran parte una de las mejores series de los últimos años: 24, que con su personaje de Jack Bauer nos ha tenido a muchos pendientes del televisor bastantes horas.

Dos años después del primer Bourne se decidió rodar una secuela "El mito de Bourne", la batuta de director recayó esta vez en Paul
Greengrass, director que ya había demostrado su valor con la muy
brillante "Bloody Sunday", film que mostraba la matanza llevada a cabo por el ejército en una manifestación por los derechos civiles en Irlanda del norte. Greengrasss demostró que le dicho segundas partes nunca fueron buenas no siempre se cumple y rodó una peli muy interesante, dirigida con mucho oficio y que contiene una de las mejores persecuciones filmadas en los últimos años.
Ahora este verano nos llega la ¿última? parte de la trilogía. El
director repite esta vez para alegría de todos, ya que aquí Greengrass ha filmado la que junto a United 93 es su mejor película. Desde el minuto 1 nos sumerge en un torrente de adrenalina, imprimiéndole al film un ritmo totalmente trepidante y frenético que no deja un solo instante para el aburrimiento. Con un dominio total y absoluto de la puesta en escena y una cámara nerviosa pero que no confunde, el director nos regala varios momentos para la historia del cine, como esa persecución a pie en las calles de Tanger que ya está entre las mejores. Sin embargo esta saga no habría llegado donde está sin la contribución de su protagonista Matt Damon que ha sabido encarnar inmejorablemente a ese frío asesino que es Jason Bourne, el cual ya se ha hecho un hueco en el olimpo de los espías cinematográficos.
Lo mejor: El ritmo, la puesta en escena, Damon,...
Lo peor: Absolutamente nada
